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Talvez tengas vergüenza o miedo o no sepas muy bien en qué consiste la terapia ni si tu problema se puede tratar con un psicólogo. Talvez ya estás hace algún tiempo sintiéndote mal, pero no sabés si una ayuda profesional te va a servir. Tampoco a cuál psicólogo acudir.

Todo esto es normal, ya que existe bastante desinformación y hacer terapia aún es un poco tabú en nuestra sociedad.  Un buen tratamiento psicológico puede ser un potente motor de cambio personal y puede también ayudar a las personas a resolver su malestar emocional. Existen algunas señales para saber si es el momento de buscar ayuda de un psicólogo.

Como es una cuestión muy personal, uno mismo tiene que sentir esa necesidad o a veces los propios amigos o parientes nos sugieren buscar ayuda psicológica. Pero al final de cuentas es importante que uno mismo sea quien toma la decisión de recurrir al profesional, porque uno sabe cómo son sus sentimientos y reacciones y lo que ya puede haber tratado de hacer para mejorar.

Cuándo preciso ir al psicólogo.

La SEPCYS (Sociedad Española de Psicología Clínica) dice que es recomendable un tratamiento psicológico cuando la persona tiene un problema que le impide vivir la vida que desea o que le genera sufrimiento. La psicoterapia está destinada a las personas que precisan solucionar conflictos, asuntos problemáticos, crecer profesionalmente, mejorar su autoestima así como también para aquellos que sufren ciertos traumas o trastornos de personalidad.

¿Necesito ayuda psicológica?

En las siguientes situaciones es muy probable que una terapia psicológica te ayude a mejorar:

Te sentís inseguro y con baja autoestima.

Los problemas de baja autoestima son muy frecuentes y motivo fundamental para ir al psicólogo. Muchas personas no tienen un buen concepto de sí mismas.  Se sienten menos que los otros, culpables, con vergüenza o incapaces de resolver determinadas situaciones. También hay personas que le temen a los conflictos y no saben decir NO. Es algo muy frecuente tratar de agradar a los demás y hacer o decir cosas que no nos gustan. Talvez por miedo al conflicto, por inseguridad o por miedo a ser rechazados. Esta situación, cuando se vuelve algo frecuente, puede generar estrés o tensiones, acumulando enojo con los demás o con nosotros mismos.

 Atraviesas una crisis.

Muchas veces tenemos que enfrentarnos con situaciones difíciles y nuestras capacidades no son suficientes para solucionarlas de forma satisfactoria.

Separaciones, infidelidades, mudanzas, crisis económicas o laborales, la muerte de un ser querido, conflictos con parientes, amigos o con nuestros hijos, así como problemas de salud, accidentes y malos tratos son situaciones a las que podemos estar sometidos y que nos provocan grandes impactos emocionales con los que nos cuesta lidiar. En la crisis, las emociones nos desbordan y aparece una gran sensación de descontrol sobre lo que nos está pasando. En estos casos la ayuda profesional es muy recomendable para recuperar la estabilidad y reparar el daño emocional. Otras personas no reaccionan ante la dificultad y se esconden realizando actividades que las distraigan de este sufrimiento. Acuden a una terapia cuando las situaciones difíciles ya pasaron, pero como no las superaron totalmente, sufren las consecuencias de este impacto que pueden transformarse en alteraciones del sueño, ansiedad, aislamiento, apatía y angustia entre otras.

Sufrís un trastorno psicológico.

Cuando sufrimos algún  trastorno psicológico o de personalidad, el tratamiento psicoterapéutico es más que recomendable. Los problemas psicológicos más frecuentes son: la  ansiedad, la  depresión y las fobias o miedos irracionales. También para saber cómo sobrellevar los trastornos de personalidad como el Trastorno Límite de Personalidad o el Trastorno Obsesivo-compulsivo conviene realizar un tratamiento con un psicólogo.

Emociones desagradables te invaden.

Muchas personas no se sienten bien de forma estable y llevan un malestar emocional en su día a día. Aunque las emociones nos ayudan a procesar eventos dolorosos o agradables, o a tomar decisiones, también pueden convertirse en un gran peso. En estas situaciones, las personas tienen que convivir con sensaciones de desánimo, frustración, insatisfacción o vacío. Sintiéndose con menos ganas de vivir, se sienten bloqueadas o sin poder disfrutar de lo que tienen. Pueden también sentir miedos irracionales, como el miedo a la muerte, a espacios pequeños, a animales. Así como cambios de humor, irritabilidad o culpa constante. En todos estos casos, consultar con un psicólogo, te va a ayudar a encontrar estrategias más sólidas para saber cómo resolver mejor estos problemas.

Te sentís solo.

La soledad sentida es causa de gran sufrimiento. En determinados momentos estar solo puede ser muy gratificante. Pero la realidad es que el ser humano es un ser social y precisa de los otros para sentirse bien, del apoyo y la compañía. Por esto, la ausencia de contacto genera el “sentimiento de soledad”. Muchas personas que están solas, pueden sentir angustia e inseguridad. Otras, se sienten solas aún con la presencia de los demás. Esto tiene relación con la sensación de sentirse incomprendidos, aislados o diferentes. Tener miedo a la soledad es normal, pero si ese miedo te limita dejándote en relaciones insatisfactorias, o te impide estar tranquilo contigo mismo, puede ser conveniente tratarlo con un psicoterapeuta.

Tenés problemas en el trabajo.

Problemas laborales son motivo frecuente de consultas psicológicas. Según estudios sobre salud psicológica y trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el trabajo puede ser una fuente de bienestar o puede traer serios problemas psicológicos. En estos casos los conflictos con colegas o jefes pueden generar frustraciones y miedos. También podemos tener problemas de exceso laboral, que son grandes fuentes de estrés, hasta acabar agotados (“BurnOut”). Existen también situaciones más complejas como el acoso laboral, moral, sexual y las amenazas de despido, entre otras. Esto genera desmotivación, baja autoestima o pérdidas y la persona no consigue encontrar su vocación o tiene miedo a cambiar. En estos casos, consultar con un psicólogo, es un camino para repensar la propia vocación o ayudar a solucionar estos conflictos.

Pensamientos limitantes o agobiantes.

Muchas veces nuestros diálogos internos son ideas o mensajes críticos hacia nosotros mismos o hacia los demás: “no puedo, no soy capaz, soy demasiado tímido, etc.”. También es muy común que le demos muchas vueltas a las cosas, sean estas simples o complejas y dudemos de cada decisión con mucha ansiedad. Estas son las “obsesiones”, un síntoma psicológico común pero limitante. Al mismo tiempo nuestros pensamientos pueden irse al pasado o al futuro compulsivamente. Podemos vivir recordando algo que no tenemos más, o vivir obsesionados con un futuro que nunca llega. También, podemos tener creencias negativas o irracionales que nos limitan a la hora de enfrentarnos a determinadas situaciones “no soy capaz de hablar en público”, “la vida es sufrimiento”, etc.  Estos pensamientos negativos, obsesivos, circulares o catastróficos constantes son un buen momento para consultar al psicólogo.

Tus relaciones son problemáticas.

Los problemas en las relaciones de parejas, con los amigos, compañeros o familiares, son un asunto fundamental que se trabaja en psicoterapia. Como el ser humano es un ser social precisa encontrar el equilibrio en todas estas relaciones. Hay personas que son tímidas o que tienen vergüenza en el contacto y tienden a aislarse o a no mostrarse como son, sintiéndose nerviosas, con miedos, angustias o estrés. También es frecuente que haya conflictos en las relaciones de pareja y eso genere sufrimientos. De la misma forma, disputas, separaciones o distanciamientos en las relaciones familiares, son asuntos que se trabajan junto al psicólogo.

Tu cuerpo sufre porque estás estresado.

Muchas personas acuden a consultas con psicólogos por motivos psicosomáticos.

Cuando estamos estresados o con determinados malestares, nuestro cuerpo tiende a sufrir las consecuencias. Podemos estar constantemente cansados, agotados, con insomnio, con dolores de cabeza, musculares o estomacales. Después de descartar posibles causas médicas es importante consultar con un psicoterapeuta para aprender a manejar estas causas.