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En general cuando los padres llegan a la consulta con preguntas, dudas o conflictos con sus hijos es porque las cosas que vienen haciendo no les dan los resultados esperados. No quiere decir que esté mal o bien, tampoco que sean malos padres. Significa que determinadas actitudes o comportamientos pueden servir para un hijo y no para otro. O pueden ser válidas en un determinado momento histórico y no en otro.

Muchos me dicen:

“Yo de chico blablabla,…mi padre blablablá, y funcionaba. Y con mi hijo eso no funciona”.

En estos tiempo de pandemia de coronavirus con la cuarentena y el distanciamiento físico lo que veníamos haciendo y era válido hasta febrero de este año dejó de ser válido de un día para el otro y tuvimos que cambiar rápidamente muchas cosas. Pasar a trabajar online, clases a distancia, estar mucho más tiempo encerrados en casa, entre otras cosas.

Esta situación nos trajo acompañados sentimientos y emociones con los que nos tenemos que manejar e intentar hacer lo mejor que podemos en relación a esta situación.

El miedo necesario para cuidarnos y para tomar las medidas sanitarias adecuadas no debe convertirse en pánico o desesperanza. Al contrario, debemos aprovechar esta oportunidad para reinventarnos y para ello es fundamental apelar a nuestra creatividad. Tener confianza en nuestro propio potencial y pensar, sobre todo, que “podemos salir adelante”. Esta es una creencia que debemos tener para afrontar situaciones de crisis como esta.

Frente a un hecho inesperado, una situación o un conflicto nos podríamos plantear las siguientes preguntas para ordenarnos y tomar actitudes proactivas:

Lo primero que tenemos que hacer es un diagnóstico. Preguntar y averiguar qué está pasando. De esta forma le damos un sentido, una explicación o una comprensión a la situación.

Luego, manejar posibles hipótesis sobre lo que puede llegar a pasar.

En tercer lugar preguntarnos ¿qué hicimos hasta ahora? ¿cómo estamos manejando la situación y que estrategias ya utilizamos?

Y por último ¿qué más podríamos intentar hacer y qué cosas deberíamos modificar que ya hicimos y no nos dieron los resultado esperados?

También es fundamental saber manejar las frustraciones. Enojarnos está bien pero no podemos quedarnos pegados al enojo, ya que no es un buen amigo para salir adelante.

En épocas de crisis y, fundamentalmente en la actual, con la cuarentena podemos sentir tristeza, soledad, ansiedad y angustia.  Todo esto es normal y lo importante es no asustarnos buscando mantener la calma. Hay que incentivar la paciencia y saber esperar en algunos momentos a que pase la tormenta.

La solidaridad y la posibilidad de poder estar en contacto con los otros son buenos aliados para afrontar mejor este tipo de problemas. También ponernos en el lugar de otro que seguramente puede estar pasando igual o peor que nosotros mismos.

Toda crisis tiene un tiempo de duración, o sea que no va a durar para siempre.  Tenemos que encontrarle una solución y ahí apelamos a nuestro potencial de adaptación de creatividad y a la fortaleza de nuestra autoestima. Al mismo tiempo debemos saber que estas vivencias nos van a dejar una enseñanza para el futuro. Así como también nos puede permitir afrontar con mayores herramientas otras situaciones difíciles.

Psicóloga Patricia Inler
Mayo de 2020